La inmigración a debate…

Publicado: febrero 10, 2011 en Ética

Para comprender las diferencias culturales  podríamos comenzar por lo más típico : las costumbres alimenticias. Haciendo click en el enlace anterior se abrirá una nueva ventana con una actividad  que nos permitirá conocer la variedad y riqueza gastronómica de las diversas culturas.

Pero las diferencias culturales no se marcan en comidas o vestidos también suponen costumbres o creencias . Y estas a veces nos hacen replantearnos el respeto a las diferencias y variedad cultural.

Aisha Bibi, una mujer de 18 años, de la provincia de Oruzgan, en Afganistán, huyó de la casa de su marido a la casa de su familia, quejándose del trato violento recibido. Después de un tiempo en un refugio para mujeres en Kabul, fue llevada a Estados Unidos, donde fue tratada de sus heridas y sometida a cirugía reconstructiva. Aisha Bibi vive hoy en los EE UU.

Hijos muertos. Hemorragias imparables. Infecciones. Dolor. Más dolor. Tres de cada cuatro mujeres mauritanas, como otros 130 millones en todo el mundo, están condenadas, sólo por serlo, a vivir con una marca indeleble: la ablación de clítoris. Asociaciones, agencias de la ONU, leyes, imanes y antiguas mutiladoras declaran la guerra a esta lacra. Una reportera de EL PAÍS viajó hasta Mauritania. Esto es lo que vio.

Este es el debate que realizamos en la clase de Ética en Abril de 2007 .Se proponían diversas situaciones para que cada uno expresara si lo permitiría o no . Y sobre todo que expusiera sus razones. Gracias a Marta que moderó la sesión y a Julia que actuó como secretaria hoy podemos recordarlo.

1º. Un padre de cultura gitana no quiere que su hija de doce años vaya al colegio.

SAMUEL: no es aceptable que por ser gitano no permita que su hija siga en el colegio.
TERESA: las tradiciones no se pueden imponer a los derechos.
MAITE: todos tienen derecho a la educación, y no por una tradición se pierde ese derecho.
RAQUEL: si es obligatorio, que se aguante, aunque no le guste.
ZULEMA: su padre no tiene derecho a decidir por ella, sobre todo si a ella le gusta ir al colegio.
GEMA: su padre puede hacer lo que quiera con ella.
MAITE: si está aquí, que se acomode a las normas de aquí.
SAMUEL: la niña tiene derecho a decidir qué quiere hacer.

2º. Una alumna musulmana quiere asistir al instituto con el “velo”.

ADRIÁN: es su religión y hay que respetarla.
MARTA: es su religión y hay que respetarla.
ANA G: si cada uno viste como quiere (como los raperos) ella tiene derecho a hacerlo.
MARÍA: es su tradición y no molesta a nadie.
MELODY: hay que respetarlo porque es su tradición.
TERESA: hay que respetarlo, aunque hay gente que no lo respeta.
SAMUEL: por hacerlo, no ofende a nadie.
ZULEMA: deberían permitirlo siempre.

3º. Un alumno pide que la comida del comedor del colegio no incluya cerdo.

TERESA: si yo fuera la cocinera, no me gustaría tener que hacer varios menús.
MAITE: habrá varias peticiones de menús variados, por lo que tendrán que cambiarlo.
SAMUEL: puede llevarse comida de su casa.
MARÍA: es su religión, no un capricho, por lo que hay que respetarlo.
MELODY: igual que lo del velo. Hay que respetarlo.
SAMUEL: si está en un colegio público, debería llevarse comida.
MARÍA: todos tienen derecho a comer allí.
SAMUEL: las cocineras no tienen por qué atender a lo que quiere cada alumno.

4º. Los padres de algunas culturas deciden con quién casar a sus hijas.

ZULE: hay que ponerse en el lugar de la hija y pensar en su felicidad.
MAITE: todos tenemos derecho a elegir con quién pasar el resto de nuestra vida.
SAMUEL: se supone que cualquier padre quiere la felicidad para su hija, así que debería cambiar de conducta ante esto.
PAOLA: aunque sea una tradición, hay que pensar en la felicidad de la hija.
ADRIÁN: los padres no están pensando en lo que quiere ella.
TERESA: está mal, pero hasta que no sea mayor de edad, el padre hará lo que quiera con ella, y cuando ella tenga la mayoría de edad, hará lo que quiera con su vida.
CLARA: está mal, pero es respetable porque es lo normal en su país.
ZULE: ella no puede hacer lo que quiera con dieciocho años porque quedaría mal.
SAMUEL: lo peor para los hijos es la indignación de los padres y por eso “cargan” con el
matrimonio.
TERESA: la hija no debería hacer eso por los padres.
SAMUEL: es su cultura y ella decide lo que quiere hacer y si quiere contentar a sus padres. Y, seguramente, van concienciados de lo que les espera cuando van a casarse.

 

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