“El juez Calatayud nos visita…” Nacho informa…

Publicado: febrero 9, 2011 en Uncategorized

EMILIO CALATAYUD.

Emilio Calatayud es licenciado en derecho y profesor de derecho. Destaca sobre todo porque es el juez de menores de Granada. Es juez desde el año 80, y juez de menores desde el 88. Ha juzgado 34 asesinatos de menores aproximadamente, y más de 95 violaciones. A este hombre se le dio la medalla de oro por su trabajo, entregada por doña Sofía. Además de ser juez, ha escrito varios libros, y el más importante se titula: “¿Es justa la justicia?”. Emilio Calatayud es un juez que se mueve con chavales delincuentes entre 14 y 15 años. Él tiene en cuenta la ley de protección jurídica del menor, en la que se encuentran los derechos de los ciudadanos, y la ley de responsabilidad penal del menor.

Este juez nos explica que los problemas son de los padres y de los hijos. Los padres tienen la facultad de educar y castigar, establecido en el artículo 155 del código civil, y los hijos tienen el deber de obedecer y respetar a los padres, establecido en el artículo 155 del código civil. Además, en la escuela, nos explica que los alumnos tienen el derecho y el deber de estudiar.

Nos explica que trabaja con menores delictivos, y nos pone un ejemplo: si un chaval de 12 o 13 años mata a un amigo, el chaval que ha matado no se puede sentar en el banquillo, puesto que es menor, pero los padres del chaval asesinado pueden sentar a los padres del niño que ha matado y pedirle las indemnizaciones.

Cuando a este juez se le plantea un caso, llama primero a los padres, segundo al ministerio fiscal, y tercero al abogado. Nos explica que un menor puede estar detenido 24 horas por la policía. Si lo llevan al fiscal, lo pueden dejar en libertad o detenerlo durante otras 24 horas y mandarlo al juez, y finalmente, el juez, lo puede dejar en libertad, libertad vigilada, o detenerlo durante otras 24 horas. También nos explica que un menor puede estar esposado durante varias horas, que la gente miente al decir que un menor no puede ser esposado.

El juez habla de los tipos de internamientos a los que manda a los jóvenes que realizan actos graves. Hay cuatro tipos de internamientos:

–        Internamiento en centros cerrados: No son colegios. Es talego puro y duro, como una prisión. Hay muchos barrotes, y los chavales no se pueden escapar de estos centros. Por cada chaval hay un educador y psicólogo exclusivamente para él. Nos explica que un chaval en un centro cerrado cuesta aproximadamente 240 o 250 euros al día. Por último, nos dice que en estos centros por la noche, no se escuchan las voces de jóvenes delincuentes, si no, de jóvenes llorando.

–        Internamiento en centros semicerrados: En estos centros no se puede salir hasta que el joven no ha cumplido 1/3 de la condena.

–        Internamiento en centros abiertos: Aquí se encuentran los jóvenes que maltratan a sus padres, mediante denuncias de los padres. El juez nos explica que a veces se han visto padres con las piernas rotas, bocas partidas …

–        Internamientos terapéuticos: Aquí se encuentran los chavales que tienen problemas en la cabeza, y nos explica varios casos: uno, en el que un niño de 12 años hablaba con Jesucristo todas las noches  a las doce menos cuarto, y otro, en el que nos cuenta que un niño de 15 años le dio más de 50 martillazos a un amigo de 14 años para saber que se sentía al matar.

Nos explica que estos chavales que empiezan así, al cabo de unos años están mal, y un caso que tuvo se lo dio a saber: Un niño con 14 años fumaba porros, fue al juez y se quedó con una libertad vigilada. A los 15 años seguía fumando porros, pero la policía se creía que ya no lo iba a hacer más. A los 16 años, con dos mayores de edad desconocidos, roban un coche y se van a Motril. Al volver a Granada, ven un autobús que venía de Madrid a tres extranjeras, y las invitan a pasar al coche. A unos 10 kilómetros de la estación de autobuses, en un descampado, se paran. El chico ve que una de ellas tiene unan cadena de oro, y se la pide. La chica le dice que no, y de repente saca una pistola y le pega un tiro en la frente. La reacción de las otras dos chicas fue echar a correr, y el chico le pegó 4 o 5 tiros a cada una. El chico se montó en el coche junto a los otros dos desconocidos, y se fueron. Un ciudadano que paseaba cerca, vio a tres bultos tirados en el descampado, y fue a mirar. Al llegar y verlas, llamó a inmediatamente a la policía.

La policía identificó al joven, pero todavía no lo podían condenar, porque no sabían si las chicas iban a morir o no, porque si morían se le condenaría por dos delitos. Lo detuvieron, y a los 9 meses lo pusieron en libertad, ya que era menor. Cuando cumplió los 18, por fin se celebró el juicio, donde él lo negaba todo, pero la policía, en secreto, localizaron y llamaron a una de las dos chicas, y esta, detrás de una mampara, afirmó que era él, y que su cara nunca se le podría olvidar. A ese joven le meten una condena de 12 o 14 años, más 5 años de libertad vigilada. Este joven fue encerrado con 19 años, y le pidió permiso al juez Calatayud para casarse e inscribir a su hijo, y el juez no se lo dio. El chico tardó año y medio en similar lo que había hecho, y actualmente, tiene 27 años, y sigue en su juicio.

Nos explica que aproximadamente el 38% están deteriorados por alcohol y sustancias tóxicas (drogas) a corta edad. La condena que le puede caer a una chaval entre 14 y 16 es de 4 a 6 años, y para un chaval entre 16 y 18 años, es de 6 a 10 años.

También nos contó que el mejor método para resolver los problemas era utilizar la mediación, y que solucionáramos las cosas razonando y hablando.

Cuenta que tuvo un caso en el que el padre de un chaval le robó un bolso a una señora valorado en 360000 euros, y que después lo vendió por 300 euros, y cuando la policía dio con él, le echó la culpa a su hijo, y al final se descubrió que había sido él, y no el hijo.

A este juez le encanta poner a los condenados trabajos relacionados con sus delitos. Por ejemplo, a dos niñas que se miraban mal, les mandó 50 horas a limpiar espejos.

También nos explicó que nos da miedo llamar a las cosas por su nombre, porque los padres y los profesores, son eso, padres y profesores, no amigos ni colegas, es decir, que son nuestros responsables. Nos cuenta que ha condenado a chavales por agredir a profesores, y lo que hace, es que los padres del chaval tienen que pagarle una indemnización al profesor. También nos cuenta que la violencia escolar hay que denunciarla, y no confundir la denuncia con el chivatazo, y que tenemos el deber de denunciarla.

También nos cuenta que el móvil para él es una droga, porque hay gente que está todo el día enganchado, y que aparte, las grabaciones de móvil dañan a nuestro respeto y a nuestra intimidad. Y nos pone en una situación: ¿Cómo veríamos nosotros que subieran una foto nuestra en la que salgamos humillado?

Finalmente, nos explica que en España no se castiga por fumar porros o consumir drogas, eso solo se puede denunciar, pero no te pueden detener. Te pueden detener solo si te pillan facilitándoles la droga a otras personas.

Mi opinión sobre el juez Calatayud es que me parece una persona digna de admiración, porque piensa las condenas para los jóvenes de una forma diferente, pero que a la vez resulta eficaz. También tengo que destacar que es una persona buena, que le encanta su trabajo, y se preocupa por los jóvenes. Por último quiero decir que me ha parecido muy interesante esta charla, porque he aprendido cosas que antes no sabía, como la diferencia entre hurto y robo, y lo que más me ha gustado es que haya gastado su tiempo en nosotros.

Gracias Nacho por la estupenda redacción del artículo

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